(Juego de Error de pensamiento)
Al principio cuando me hice miembro de la iglesia, mi círculo era entonces muy grande, ya que esto incluía a todo quien como yo, había creído y sido bautizado. Yo estaba muy feliz pensando que mis hermanos eran muchos. Pero, teniendo una mente penetrante y observadora, pronto aprendí que muchos de mis hermanos erraban. Yo no podía sor tolerante con nadie dentro de mi círculo, pero los eran como yo, les consideraba estar en la razón sobre todos los puntos tanto de doctrina como práctica.
También, algunos de ellos fallaron y pecaron. ¿Qué podría yo hacer? ¡Tuve que hacer algo! Dibujé mi círculo otra vez, colocándome mí y unos pocos estrictamente rectos como yo esperaba que fueran y excluyendo a los que no lo eran.
Pronto observé que algunos dentro de mi círculo eran autosuficientes, implacables, celosos y orgullosos. Entonces, en justa indignación, dibujé mi círculo otra vez, dejando afuera a los Publicanos y pecadores, excluyendo a los Fariseos en todo su orgullo, y dejando conmigo a los honrados y los humildes. Entonces escuché rumores feos sobre algunos hermanos, vi entonces que algunos de ellos eran mundanos; constantemente sus pensamientos eran sobre las cosas de naturaleza mundana. Ellos bebían café, cuando como yo, deberían haber tomado té. Eso me obligó a salvar mi reputación, re dibujé mi círculo otra vez dejando sólo estos de buena reputación preocupados por lo espiritual. Me dí cuenta a tiempo que sólo mi familia y yo permanecieron en el círculo.
Yo tenía una familia buena. Pero para mi sorpresa, al final mi familia no estuvo de acuerdo conmigo. Yo tenía siempre razón. ¡Un hombre debe ser firme – nunca he sido un hombre faccioso! Así que con fuerte determinación, dibujé mi círculo otra vez más, dejándome entonces completamente solo.
- Autor desconocido /Ver artículo original: http://www.sftawareness.org/archives/i-drew-my-circle-again/