Con mucha frecuencia, todas las personas nos vemos obligadas a enfrentar situaciones de crisis, la mayoría de las veces con nuestros familiares, en otras ocasiones con nuestros amigos y en otros momentos con nuestros compañeros de trabajo o con nuestros vecinos. De igual forma, en una buena parte de ellas, no es fácil encontrar la solución adecuada y sobretodo espiritual.
En ese sentido los hechos sucedidos en el camino a Emaús (Lucas 24: 13-35), constituyen un hermoso ejemplo de lo que puede suceder, cuando permitimos que Jesús camine a nuestro lado en los momentos de crisis y nos ayude así a encontrar la solución idónea.
Al caminar con Jesús, aprendemos a acercarnos a las personas para sentir y comprender sus emociones, como si fueran las nuestras (V.15). “Sucedió que mientras hablaban y discutían entre sí, Jesús mismo se acercó, y caminaba con ellos.”
Al caminar con Jesús, aprendemos a guiar a las personas, para que su situación de crisis sea clarificada (v.19ª). “Entonces él les dijo: ¿Qué cosas?…”
Al caminar con Jesús, entendemos como colaborar en el desarrollo de la inteligencia emocional, para la búsqueda de las posibles soluciones (v. 31ª). “Entonces les fueron abiertos los ojos…”
Al caminar con Jesús, es posible motivar en los demás, la fuerza de voluntad necesaria para ejecutar los planes de acción (v. 33ª). “Y levantándose en la misma hora, volvieron a Jerusalén…”
En conclusión, no hay razón alguna para que desfallezcamos en los momentos de crisis, Jesús es nuestra solución, él es el camino, la verdad y la vida.
Este es un artículo tomado con autorización del blog del Centro de Desarrollo Familiar. Usted puede visitar el sitio o escribir directamente al autor de ese blog: Lic. Roberto Chacón Zúñiga utilizando este contácto: cdefam@gmail.com